Thursday, 4 April 2024

Salma y Asim

 (Relato escrito para el taller Bremen del día 2-4-2024, con el tema propuesto: "Tambaleo")

 

Salma y Asim

 

  Sentado en el borde de la mesa, Asim no aparta su vista de la puerta de entrada. Inquieto agita sus piernas haciéndolas balancear juntas para delante y para atrás, una y otra vez.

  Gateando por el suelo se le aproxima su hermana pequeña, mira hacia arriba y, emitiendo un leve gemido, le tiende sus bracitos para que la suba con él. Asim detiene un momento sus piernas y le dice:

–No, Salma, tú aquí arriba no puedes subir porque eres pequeña y te caes. Mamá volverá pronto, ya verás.

  Ella se resigna y sigue avanzando hasta sentarse debajo de la mesa, junto a la pared.

  Llegan sonidos de la calle. Cierto alboroto de gente distante. Asim ha vuelto al movimiento obsesivo de sus piernas, hacia adelante, hacia atrás, hacia adelante, hacia atrás... Salma las ve justo frente a ella, hipnotizada en su escondite, como vienen y van, vienen y van... Sin parar el balanceo, él se encorva un momento para asomar la cara bajo la mesa y decirle a su hermana alzando la voz:

–Mamá vendrá en seguida, no te preocupes. Y a lo mejor trae dátiles, como el otro día.

  El bullicio de la calle suena cada vez más fuerte. De repente, a los gritos se suma un zumbido bronco y grave al que sigue, de inmediato, un estruendo enorme, ensordecedor. El techo de la casa se derrumba; Salma ve caer alrededor de la mesa varios de sus trozos. Las piernas de Asim siguen moviéndose justo delante de ella, pero ahora su balanceo es desordenado y se hace cada vez más lento hasta pararse.

 Todo ha quedado en silencio.

 

 ________________________

 


 


 https://www.theguardian.com/world/2024/apr/03/israel-gaza-ai-database-hamas-airstrikes

https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/israel-emplea-ia-masacre-gaza-combate-hamas-hemos-matado-gente-dano-colateral-tres-digitos_1_11262638.html?mc_cid=589f0466bb&mc_eid=6ef2f7735f

 

 


Wednesday, 7 February 2024

Romance a mis tres ventanas

 

Romance a mis tres ventanas

(Relato sobre el tema del Taller Literario Bremen “Escribir habiendo cumplido los noventa”)

para Ro con todo mi cariño. Ah... y felicidades, muy, pero que muy adelantadas, por tu nonagésimo cumpleaños

 

¿Sobre qué iba yo a escribir?

Todos los días me pasa

 al despertar no recuerdo

lo que me contó la almohada

El folio se encoge de hombros

“No sé, no pude escucharla”

me responde amablemente

al verme tan preocupada

Los lapiceros se ponen

de huelga esta madrugada

“No comprendemos por qué

tan temprano nos levantas

para afilar nuestras puntas,

  si luego... no escribes nada”


¿Sobre qué iba yo a escribir?

pregunto a mis tres ventanas

Se calla la de mentira

ayer decidí apagarla

sus venenosas noticias 

todo el día me acechaban

destruyendo, con misiles

y bombas, cientos de casas

anegando los paisajes

de hambre y desesperanza

Para tanto sufrimiento

ya no me quedan lágrimas

Esta ventana insidiosa

también vomita patrañas

que yo para nada creo

pero me hieren el alma 

 

 Por la verdadera, en cambio,

una auténtica ventana,

entra aire fresco y se asoma, 

muy cordial, la luna clara

“Escribe lo que tú quieras

que yo lo leeré encantada”

Ay... Sólo me lee la luna

tal vez con vergüenza lo haga 

pues siempre me lee de noche

y desde su oculta cara


Ahora un mensaje aparece

en la tercera ventana

la más pequeña de todas

¡qué difícil descifrarla!

Es un mensaje de voz

que uno de mis nietos manda

“Abuela ¿estás ya despierta?”

“Sí, cuando quieras me llamas”

le contesto de inmediato

Lentos los segundos pasan...

ansiosa espero... y por fin

entra una videollamada

no acierta mi torpe dedo

a pulsar donde aceptarla

Esta ventana es tan chica...

me pondré las otras gafas

Por fin se abre y aparece

mi nieto junto a una cama

con ¡un bebé entre sus brazos!

y una sonrisa muy ancha

“Te presento a tu bisnieta,

querida Abuela del alma”

Con la emoción no consigo

pronunciar ni una palabra

La luna me guiña un ojo

y entra conmigo a observarla

El folio se dobla a verla

los lapices brincan y saltan


Despierta el sol y ahora sí

mas contenta que unas pascuas

doy por acabado este

romance a mis tres ventanas




____________

Monday, 22 January 2024

Miserables fortunas

 

Miserables Fortunas


Por fin sale la camarera con nuestras bebidas. Y no trae ni un mísero aperitivo, joder. Este restaurante ya no es lo que era.

—La cerveza sin alcohol es para mí, gracias —le dice Marta regalándole una de sus preciosas sonrisas.

—Escucha: —me inclino hacia delante acercándome a ella— voy a decirte algo pero, por favor, no vayas a volver la cabeza después para mirarlo ¿vale?

—Vale ¿qué pasa? —me contesta intrigada.

—En la mesa del fondo hay un hombre que no deja de observarnos.

—Ah, ya. Eso es normal, Jaime, le habré gustado... —se sonríe con guasa— aunque el pobre sólo puede verme la espalda, mejor te cambio el sitio, venga.

—Ah no, de eso nada, que hoy para tirarte los tejos ya estoy yo.

Mi comentario no le ha hecho ninguna gracia y me lanza una mirada obtusa. Temo haberme pasado. Qué putada. A ver cómo lo arreglo yo ahora. La necesito para la segunda fase del proyecto; no voy a encontrar a nadie con su experiencia en módulos de logística; y mucho menos que se maneje con algoritmos de última generación; esta tía es una crack. Además de estar buenísima, claro, que todo hay que decirlo.

—Es broma, oye, me refería a tirarte los tejos profesionalmente hablando. En cualquier caso perdona. Es que me tiene absorto el descaro de aquel hombre de la otra mesa. Bueno... él sabrá qué demonios pretende, pero no nos quita ojo desde que hemos entrado ¿sabes? Y nos observa con detenimiento. He probado a mirarle fijamente y le da igual; incluso me ha parecido que me respondía con una sonrisa cómplice.

—Entonces eres tú quien le gustas, evidentemente —por fin ella sonríe y da el tema por zanjado.

—Otra vez... Joder, otra vez me acaba de sonreír el tío. Andá... se levanta sin dejar de mirarme... ¡y viene hacia aquí!

—Pues muy bien, oye, ya vamos a salir de dudas —ella gira la cabeza a mirar.

Tanto él como la mujer que le acompaña se acercan a nuestra mesa. Según se aproximan empiezo a entender el motivo de su interés. Este hombre se me parece bastante. Bastante no, mucho, se me parece mucho. Joder, va a ser eso. Me pongo en pie para saludarle.

—Hola —me tiende la mano y yo se la estrecho asombrado— perdonad mi atrevimiento, pero es que tú y yo parecemos gemelos ¿no es verdad? —los dos nos miramos atónitos.

—Sí, es increíble —le respondo riendo.

—Ha sido veros entrar y decir yo “Por fin, por fin he encontrado a mi doble” ja, ja, qué curioso. Me llamo Blas. Encantado de conoceros. Ella es Lucía —los cuatro ya en pie nos saludamos.

—Pues ella es Marta y yo Jaime.

—Oye... de verdad os ruego que perdonéis mi atrevimiento; es que no he podido resistir la tentación de acercarme para conocer a mi doble. Pero ya os dejamos tranquilos ¿eh? comed, por favor, y, si os parece, después charlamos aunque sea un minuto ¿No sé si os vendrá bien? —nos pregunta mi nuevo hermano gemelo Blas orientando su mirada primero hacia Marta y después hacia mí.

—Estupendo, podemos tomar café juntos, no tenemos excesiva prisa ¿no? —le pregunto a Marta.

—Claro, oye, es que vuestro parecido es realmente asombroso. Y el tono de voz también muy similar —responde ella.

—Pues venga, os dejamos comer —interviene Lucía acercándose a Marta para acariciar su brazo con dulzura y añadir: —Me intriga lo que puedan descubrir estas dos gotas de agua tan idénticas. Vete tú a saber...

—Sí, será curioso averiguarlo —Marta corresponde el gesto con una amplia sonrisa y apoyando su mano sobre la de Lucía.

—Pues estupendo. Hasta dentro de un rato —añado yo concluyendo.

Ellos vuelven hacia su mesa. Yo me quedo mirando a Blas, su figura, sus andares, muy similares a la imagen con la que yo aparezco en los vídeos. Me siento, pero Marta permanece aún de pie observándoles llegar a su mesa y cómo, tras sentarse, Lucía gira la cabeza y sus miradas se encuentran durante un par de segundos.

—La sopa es para mí, gracias.

—Muy bien. Y para usted la crema de calabaza.

—Eso es.

Yo suelo conducir el comienzo de las comidas de trabajo por derroteros no profesionales; ir descubriendo los temas que son de interés para mi interlocutor y conversar sobre ellos durante el primero y segundo platos. Temas de actualidad, deportes, espectáculos, suelen ser útiles para crear el ambiente adecuado de confianza y poder pasar, ya en los postres, al asunto profesional objetivo de la reunión. Pero en esta ocasión el camino previsto no ha dado sus frutos. No hemos llegado a encontrar intereses comunes. Pertenecemos a esferas alejadas, delineamos trayectorias vitales disjuntas, cuyos únicos cruces se dan en lo estrictamente profesional. Además el pescado no vale nada, una mierda, lo mismo las patatas recalentadas que lo acompañan. Definitivamente no vuelvo a este restaurante.

Tiempo de postre. Aún queda la esperanza. Hemos pedido buñuelos de chocolate para compartir. Por fin somos capaces de compartir algo. Tal vez nos quite el mal sabor de boca que nos deja lo anterior.

Marta y yo es la tercera comida que mantenemos a solas desde que entramos en contacto, de eso hace ya varios años. A la tercera va la vencida, se dice, pero en esta ocasión me temo que no. Le he explicado mi propuesta, adornándola con una buena remuneración y todo tipo de incentivos. Se resiste. No le interesa.

—De verdad que lo siento, Jaime. Te agradezco tu confianza en mí, pero ahora cuando termine este proyecto tengo otro esperándome, en el que voy a llevar, además, la dirección de alguna de las fases. Sin embargo, ahora que pienso... Mira, creo que tengo el perfil de desarrollador que necesitas. Es un hombre con experiencia en proyectos muy similares. Te cuento:

—¿Qué tal lo lleváis? —Nos interrumpe Lucía en su paso hacia los aseos.

—Ah, pues muy bien —le responde Marta con su cara iluminada por una sonrisa ancha. Se queda observando cómo Lucía se dirige al baño y, con la mirada aún perdida, tarda unos segundos en volver a nuestra conversación— Pues... como te decía, tengo un compañero que se queda ahora disponible; y es él quien ha llevado a cabo con éxito toda la migración de la logística a la nueva plataforma, además...

—A ver, Marta, no estoy buscando un pipiolo recién llegado al sector ¿sabes? Necesito alguien bien curtido, alguien con los huevos negros del humo de mil batallas —interrumpo yo volviéndola a cagar con esta desafortunada frase.

Es la segunda vez que Marta me asesina con la mirada. Soy gilipollas. Cómo no me habré dado cuenta antes de que sus aspiraciones eran otras. Voy a tener que jugármela dándole a ella la dirección del proyecto, a pesar de que con el actual director está funcionando perfectamente.

—Voy un momento al baño.

Marta se levanta y se va. Me deja con el eco de mi estúpida frase dando vueltas y vueltas por los oscuros pliegues de mi cerebro.

—Vale. Y perdona mi torpeza —le digo con remordimiento, pero ella, alejada ya varios pasos, no ha podido escucharlo.

Aprovecho la pausa para comer otro buñuelo, aún quedan tres. Tengo que utilizar mi última munición: le diré “Quiero que dirijas el proyecto, eres la persona idónea para hacerlo”. Y si aún se resistiera: “Pues pon tú las condiciones, seguro que llegamos a un acuerdo”.

—¿Qué tal habéis comido? —Vaya, ahora es Blas quien ha venido.

—Hombre, mi nuevo hermano gemelo. Siéntate, por favor. Vamos a pedir otras dos sillas y nos tomamos juntos el café los cuatro ¿vale?

—Estupendo —se dirige a la mesa de al lado y las pide ¿Le importa que coja estas dos sillas? Pues muchas gracias.

Ya sentados nos miramos con detenimiento el uno al otro muy sonrientes y seguimos asombrándonos del extraordinario parecido.

—Empecemos por los apellidos ¿no te parece? —él arranca un primer turno de palabra— Yo soy Blas de la Vega Salcedo, para servirte, querido hermano. ¿En algún apellido coincidimos?

—Pues no parece. Yo Jaime Corral Benítez. Pero sí que me suena tu nombre, Blas de la Vega, no sé de qué.

—De las series. Si ves muchas series habré salido en alguna.

—Andá, qué bueno. Pues no soy de ver series, no. Pero ahora entiendo por qué me paran a veces en la calle y me dicen que me parezco a no sé quien de tal serie. Ja, ja, qué bueno. Por fin descubro a mi doble.

—No, no, al revés, soy yo quien por fin acabo de encontrar a mi doble. Que mucha falta me hace ¿sabes?

—¿Ah sí? ¿Lo dices en serio? ¿Y de qué tratan tus series? —le pregunto

—Ahora mismo estoy haciendo de banquero multimillonario en “Miserables Fortunas”. ¿Te suena?

—No, ya te digo que de series no sé nada.

—Está funcionando muy bien en Netflix, pero para mí es una paliza tremenda. Son rodajes agotadores. Es por eso que te necesito, Jaime. He estado dándole vueltas mientras comía. He llamado a la productora y al director; a los dos les parece una idea magnífica. Tu ayuda me liberaría de mucho trabajo. Casi la mitad de las tomas las podrías hacer tú. Y no hace falta tener experiencia, para nada en absoluto. Pero estoy hablando yo mucho, perdona, y no me has contado nada de ti ¿a qué te dedicas?

—No, lo mío es mucho más prosaico, no tiene ningún interés. Oye y ¿Lucía se ha ido?

—No, está en el baño. Tarda ya un poco, no sé si le habrá sentado algo mal.

—Pues la verdad es que el pescado no estaba nada bueno. Y Marta tampoco vuelve del baño, qué raro. Perdona un momento, que me está sonando el teléfono. —Es Marta. Me levanto y me alejo unos pasos hacia la entrada.

—Dime Marta ¿Estás bien? ... Ah, vale, pero estás bien ... Joder, a los informáticos siempre nos toca ser los más pringaos ... No, no te preocupes. Que lo resuelvas pronto y ya hablamos, venga. Adiós.

Vuelvo a sentarme con Blas, mi otro yo, mi alterego bancario y multimillonario.

—Era Marta. Que le ha surgido un problema muy urgente de trabajo y se ha tenido que ir.

—Ah, ya; y Lucía estará con ella ¿no? —me pregunta

—¿Lucía? No. No creo, vamos... ¿por qué lo preguntas?

—No, no. por nada. Bueno, entonces cuento contigo como doble mío para hacer de banquero multimillonario ¿verdad Jaime?

Me he quedado absorto ante la pregunta de Blas; aturdido ante barullo de todo lo que me ha llegado a suceder en esta comida. No he podido fichar a Marta para el proyecto, qué putada. Ahora llega mi alterego y me propone un nuevo trabajo lleno de glamour. Dios, estoy hecho un lío. La camarera le trae a Javier las cuentas de las dos mesas. Intento quitarle una de ellas pero no me deja, se retira a un lado para pagar. Estoy bloqueado, no consigo hilar nada racional, tampoco articular palabra alguna.

—Te va a encantar este trabajo, ya verás —Blas se acerca y me coge del antebrazo— Venga anímate, Jaime.

Mi profesión ya me aburre. Lo gano bien, en eso tengo suerte. ¿Suerte...? qué va, en absoluto. El dinero lo gano a base de andar liando a unos y a otros. Miserable fortuna es la mía. Estoy harto. Carezco de la motivación necesaria para seguir haciendo, un día tras otro, más de lo mismo.

—Vale —por fin consigo responder— Sí, Blas, seré tu doble en "Miserables Fortunas"


_______________________


Aquí mi doble/alterego y yo cantando juntos en pleno confinamiento


Monday, 6 November 2023

La toma falsa

 


 

 Los dos protagonistas charlan mientras esperan en el plató la realización de la última toma del día.

—Me encantó tu interpretación en la peli de Elena Lopez Riera; "el agua" se llamaba ¿no? —le dice él sonriente.

—Bueno... es un papelito corto el que me dio. A mi los dramones me cuestan, no sé... Soy más de comedia, lo mismo que tú.

—Pues estabas magnífica, de verdad.

—El que estás que te sales eres tú en "Amor de madre". Ja, ja. Lo que me pude reír viéndote en ese papel.

—No te burles, por favor; eso es un poco... cine-basura. Lo acepté porque de algo hay que comer, ya sabes.

—Qué ganas tenía de hacer algo contigo —Ella se acerca más a cogerle el antebrazo.

—Y yo también, de verdad —él le coge una mano. 

—¡Atención, por favor! —exclama con voz aguda el ayudante de dirección.

—Bueno, luego seguimos contándonos. Pero estás preciosa, oye. Por ti no pasan los años —le susurra él acercándose más.

—Lo mismo te digo, estás divino. Ja, ja —ella le contesta.

—Ssss... que esto empieza. Venga, ya después hablamos.  

La directora levanta la mano y espera a que todos guarden en silencio. Tras pocos segundos lo consigue y pregunta en voz alta:

—¿Sonido?

—Grabando —le contestan.

—Más arriba ese micro, Carlos, que se mete en el plano —advierte uno de los dos cámaras.

—Uy, perdón

—Ahí, estupendo, ahí vale.

—¿Cámaras? —continúa la directora con su protocolo.

—Grabando —responden casi al unísono ambos.

La directora se desplaza para revisar el plano en una de ellas y vuelve a levantar el brazo un par de segundos hasta confirmar la atención de todos.

—¡Acción! —exclama subiendo el tono de voz y bajando el brazo.

Los dos protagonistas avanzan unos pasos desde la pared de fondo chroma y se detienen mirándose el uno al otro sonrientes. La postproducción los situará saliendo, junto con más público, de una sala de conciertos.

—Qué bueno el pianista ¿verdad? me ha dejado alucinada —comenta ella.

—Sí, magnífico —asiente él—. Los cuatro músicos son actualmente de lo mejorcito del jazz; y la cantante... espectacular. Muchísimas gracias, oye, por llamarme y proponerme venir juntos a este pedazo de concierto.

—Sabía que te iba a gustar y, además... —ella se queda mirándole con la cara iluminada, extasiada durante cinco o seis segundos antes de continuar— además tenía tantas ganas de verte...

Tras esa segunda frase, no prevista en el guion, el ayudante de dirección se vuelve hacia la directora seguro de que va a interrumpir la toma con un sonoro "¡Corten!"; pero no, todo lo contrario, la directora continua observando ensimismada esa imprevista interpretación.

—Y yo a ti —responde él aproximándose más frente a ella para posar las manos en sus hombros.

La actriz protagonista mira fugazmente a un lado antes de volver a clavar sus ojos en los de él y, tras un leve  suspiro, retoma el guion para preguntarle:

—Tú vivías por aquí cerca ¿no?

—Muy cerca, sí. Bueno, sigo teniendo el estudio aquí al lado. ¿Quieres que vayamos y te enseño mis últimos cuadros?

—Ay, sí, me encantaría. 

El ayudante de dirección se tranquiliza al ver que la interpretación se reconduce por fin al texto del guion.

—Pero tal vez prefieras ir a tomar algo primero, no sé... —dice el actor protagonista con un gesto de resignación, por tener que ceñirse al guion.

Ahora es ella la que eleva sus manos lentamente para acariciar la nuca de él. Los dos intérpretes vuelven al estado de ensimismamiento anterior, ajenos al rodaje. El tiempo transcurre, segundo a segundo, en un silencio colmado de deseo para ellos, de desconcierto para el ayudante de dirección, y de fascinación para la directora y el resto del equipo presente en el plató. 

Transcurrido ese momento mágico, los dos protagonistas giran sus cabezas para mirar a su alrededor; una mirada que les devuelve al sitio donde se hallan. Entonces ambos inician una sonrisa cómplice, tras la cual ella se dispone a retomar el diálogo y, ante la atónita expectación de los presentes decirle a él, con sorna, en voz alta y clara:

—Yo creo que lo mejor va a ser ir primero a tu estudio; allí follamos y ya luego.... pues lo que surja.

—Me parece fenomenal —contesta él partiéndose de risa.

El plató explota en carcajadas, aplausos y vítores:

—¡Bravo, bravo! —gritan a coro todos.

—Ya tenemos una magnífica toma falsa —le comenta al jocoso el ayudante a la directora.

—De eso nada. Esta toma entra en la película. Ya veremos cómo, pero entra seguro.   

Los dos protagonistas salen juntos del plató a la carrera, sin despedirse de nadie. 

 

______________________ 

 




 

 


Saturday, 23 September 2023

Ecos Retóricos del Génesis

 


Ecos Retóricos del Génesis

 

(Ejercicio Bremenáutico sobre Figuras Retóricas)

 

—Mmmm... deliciosa —la manzana se relame en boca de Eva (HIPÁLAGE).

Mientras tanto, Adán nada (PALÍNDROMO ). La laguna y el paraje circundante son hermosísimos, perfectos, como todo en el paraíso.

—¡Ven! —le llama ella— ¡Prueba este pecaminoso manjar!

Al escuchar el reclamo y contemplar su lasciva figura en la orilla, él pone a flote toda su anatomía, en posición horizontal, izando en el centro su principal mástil (METÁFORA ) y respondiéndole:

—¿Por qué no pruebas tú este manjar mío?

—¿Cual? —se acerca al borde del agua para fijarse y él lo señala— Ah, no. El tuyo no es pecado, qué aburrido. Esta manzana sí que lo es y muy original.

—¿En serio?

—Claro, ya me lo había recomendado varias veces mi amiga la serpiente “Come de este árbol prohibido, verás cómo te encantan sus manzanas. Los mejores frutos son siempre los prohibidos; hazme caso, Eva” (PROSOPOPEYA serpenteante); y tenía mucha razón, están divinas.

—Ah, vale, pues allá voy.

Raudo se acerca Adán a la orilla nadando, con buen estilo, los cincuenta metros espalda. Su verga, en cursiva, señala el rumbo a seguir. Al llegar y ponerse de pie, en cámara lenta se va acercando a Eva hasta posar las manos sobre sus caderas primero, para ir a continuación acariciando el delicioso camino ascendente por su espalda, muy despacio, hasta la nuca, percibiendo un dulce aroma que le hace exclamar:

—Mmmm... ¿Qué es ese olor tan cautivador que emana tu boca?

Ella sonríe maliciosa y le muestra una manzana en su mano izquierda; una hermosa manzana con las huellas de dos bocados, que emite, en su parte aún intacta, melodiosos brillos (SINESTESIA)

—¡Ooooh! —Adán no sale de su húmedo asombro (otra SINESTESIA)

Tras cogerla y asestar él un tercer bocado, ambos se funden en un delirante beso.

Pronto, desde el cielo se oye un rancio trueno “Brrrrom... brrrrrroom” seguido de varios estornudos “Aaachís, aaaaachís” y después más truenos “Brrrrom... brrrrrrooooom” y, por fin, una voz grave reverberante:

—Id a tomar viento, capullas, que siempre os ponéis en medio”—a Dios le cuesta apartar las nubes

—Vete tú a tomar por saco, gilipollas —responden ellas enfadadas— ¿Qué necesidad tienes, si puedes ver perfectamente todo por muy oculto que se halle? (otra PROSOPOPEYA, esta vez nubosa)

—Pero ellos a mí no me ven, joder, que hay que explicároslo todo.

De varios manotazos más, Dios consigue por fin hacerse ver entre las nubes.

—¡Oye, Adán y Eva...! —Dios espera unos segundos y al no obtener respuesta insiste con más volumen— ¡¡Eva y Adán ¿me oís? !!

Ellos continúan degustando la sabrosa manzana, un mordisquito aquí, otro allá, haciendo caso omiso de cualquier exhorto celestial.

—Pues ¿sabéis qué os digo? Que os zurzan. Largaos del paraíso. ¡Y en este mismo instante, venga!

Habiendo Dios dicho esto, Eva y Adán degluten los trozos de manzana remanentes aún en sus bocas.

—No está mal la manzanita pero... la verdad es que prefiero la dulzura de tus labios sin aditivos paradisíacos ni demoníacos, tal cual. Estás preciosa, Eva —declara Adán.

—Pues a mí tu cuerpo mojado nunca me había excitado tanto —responde Eva.

Los dos se funden en un largo y delirante abrazo, durante el cual no paran de reír mientras restriegan entre sí sus cuerpos eufóricos.

—Jaaa, ja, ja... Cómo mola pecar —comenta ella.

—Ay sí, Eva, que gustazo.

—Ja, ja jaaa...  

Ecos de sus grandes risotadas, jadeos y exhalaciones se escuchan por cerros y acantilados, que, saltando de unos a otros, van difundiendo por todo el planeta los retóricos ecos. (EPANADIPLOSIS)

 

________________


Según indica Juan Carlos en el acta del 13-9-23:

HIPÁLAGE.- Figura retórica que consiste en atribuir a un sustantivo una cualidad o acción propia de otro que se encuentra próximo a él en el mismo texto.

EPANADIPLOSIS,- Consiste en iniciar y cerrar un mismo período (frase u oración) con una misma palabra.

PALÍNDROMO,- Tropo que consiste en construir frases que se lean de igual manera haciéndolo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. También se denomina así a la palabra que cumple esa misma condición.

METÁFORA,- Figura de significado por la que se aplica a un término el sentido de otro con el que tiene semánticamente relación, cierta relación o una casi nula relación.

 PROSOPOPEYA,- Consiste en atribuir cualidades humanas a un objeto o animal que naturalmente carecen de ellas. 

SINESTESIA,-  Consiste en atribuir una sensación a algo que no le corresponde.

 


Tuesday, 7 March 2023

Qué mal nos lo hemos montado los humanos


 


 Estaos quietos de una vez, por favor, me tenéis harto ya con tanto zarandeo ¿No veis que somos demasiados para dormir en una rama tan débil? ¿Por qué no os vais alguno a otro árbol? venga. Acordaos que fui yo el primero en llegar ¿eh? y os he ido permitiendo que os pusierais aquí a mi lado, uno tras otro; porque en una noche tan mala, nevando todo el rato como está, hay que ser solidario, está claro, y compartir los pocos sitios resguardados disponibles, pero es que entre todos me habéis ido empujando hacia el extremo, capullos, y mirad lo inclinado que está esto. Desde luego con vosotros no se puede ser bueno. Es exactamente lo mismo que me hacéis en la oficina, joder, que me he dejado media vida ayudándoos, enseñándoos todo lo que sabéis, me he partido el pecho por vosotros y ahora me arrinconáis, me margináis sin piedad. Queréis que me vaya a una sucursal de provincias y que me den por culo, eso es lo que queréis ¿verdad? Pues no, no me da la gana, que en las ramas de afuera la nieve se cuela mucho más y te mueres de frio. Os largáis vosotros, venga, que ya me estoy resbalando, qué... ¿Cómo que no queréis? Sois unos hijos de puta. Os voy a moler a picotazos, pedazo de cabrones, malos pájaros. Pero... joder ¿qué me pasa? No puedo; no puedo moverme. Me pesan tanto las patas, las... piernas. ¡Dios, me he quedado paralítico!

  Buff, qué horror. Qué pesadilla más mala. Sucedía algo con unos pájaros, pero apenas lo recuerdo. Debo tranquilizarme, no pasa nada; y es aún de noche, hay que seguir durmiendo, venga. Mi corazón se ralentiza poco a poco, parece que ya se acomoda a su ritmo normal. Debería abrigarme más, hace frío; pero no me apetece levantarme. ¿Qué hago, me levanto a por otra manta? No, tal vez no valga la pena, me desvelaría totalmente. Voy a probar a darme la vuelta hacia el otro lado. Eso es, metiendo los brazos y acurrucándome un poco más; así. En la calle debe hacer un frío que pela; tal vez esté incluso nevando. Pobres pájaros; espero que todos encuentren buen refugio, porque en este barrio hay pocos árboles de hoja perenne. Tal vez sea mejor irse al parque, eso es, allí están los ficus, que son tan abrigaditos, aunque hay pocos y suelen estar petados las noches como esta; pero bueno, tal vez en los magnolios encontremos sitio, sí, hay bastantes y son muy socorridos; porque yo desde luego paso de las coníferas, para dormir son incomodísimas. Venga, no le demos más vueltas, vamos al parque. El informe trimestral lo dejo para mañana. Esperadme, que vamos todos juntos. Yo creo que por un día de retraso tampoco le pasa nada al director, que se joda, siempre lo pide todo “con suma urgencia”, es un caga-prisas y un gilipollas. Un momento, que ya mismo voy. ¿Eh? No sé qué coño me pasa, no puedo estirar las alas. Esperadme, por favor, no me dejéis aquí solo con el frio que hace. ¡Nos os vayáis, cabrones! ¡Esperadme, joder...! ¿Pero qué pasa? ¿Qué es esa alarma que suena? ¡Ay, por dios! ¡Ay, ay!

  No, esta vez no es ninguna pesadilla, qué va, es el puto despertador quien irrumpe desabrido, como cada mañana. Pero ¿cuánto tiempo llevará sonando? ¿qué hora será? He dormido fatal, joder. Bostezaré, eso es, estirando bien brazos y piernas, arqueando la espalda. De alguna forma tendré que despabilar cada parte de mi cuerpo, maltrecho y perdido aquí en este desierto de cama. Ahora toca abrir los ojos, no hay más remedio. Allá voy... Sí, debe ser de día. La luz se cuela por algunas rendijas formando cinco o seis líneas difusas que proyectan sobre la pared otros tantos renglones vacíos, renglones en blanco. El día está por escribir, lo mismo que el puto informe trimestral. Ahora todo depende de mi exigua voluntad. Vamos, habrá que intentarlo. A ver... Voy a abrir la ventana, a ver si así me despierto del todo. Pues, vaya, no hace tanto frio. Hay varios pájaros alineados todos en la misma rama del árbol, justo enfrente de mí. Qué curioso, parece que me observan con atención. ¿Qué pasa, no os asusto? ¿Y si tuviera una escopeta de caza? ¿eh? ¡Pum, pum! Pero bueno ¿es que no os da miedo nada? Oye ¿qué descaro es ese con el que me miráis...? ¿y qué demonios cuchicheáis con tanto pio pio? Es increíble, el del extremo me guiña un ojo con toda desvergüenza. Ya comprendo, sí, os burláis de mí. Soy un pringao ¿verdad? Vosotros ya tenéis el buche lleno a estas horas; mientras que yo apenas tendré tiempo de engullir a toda prisa un miserable café en el bar de la esquina y salir pitando hacia el metro, allí me sumergiré apestado durante trece estaciones hasta llegar a la oficina. Una mierda, una puta mierda. Son ya menos veinte, me cago en dios, otra vez llegaré tardísimo, y llevo tres días seguidos así. ¿Qué disculpa me toca hoy? Decidme, venga, decidme vosotros que tenéis el día resuelto ¿qué cuento yo hoy en la oficina? Ah, os encogéis de hombros ¿no? Je, je. Pero qué lindos sois. Parece que os diera pena verme. “Mira, un humano dentro de su jaula, aún medio dormido y ya está estresado”. Tengo que vestirme a toda mecha. Hoy no hay ni ducha ni nada, abro directamente el armario a ver que coño me pongo. Sí, sí, vosotros seguid piando. La verdad es que me dais una tremenda envidia, joder, se os ve tan libres. Qué mal, pero qué mal nos lo hemos montado los humanos. Ahora iréis al parque tan a gusto, a picotear por ahí, sin prisa alguna. ¿Cómo? Ah, que me invitáis a acompañaros. Qué majos sois, muchísimas gracias. Pues estupendo, venga, hoy no voy a currar, se ha acabado. En el parque pensaré alguna excusa para justificar mi ausencia, tal vez allí encuentre el sentido a  esta vida tan absurda. Aunque la verdad es que... no tengo mucha certeza de nada ¿sabéis? Porque el despertador ha sonado, de eso estoy seguro; ahora mismo yo juraría estar despierto, pero no me fio, puedo haberme quedado dormido otra vez. Sí ya voy. Perdonad mi indecisión pero es que... mirando hacia abajo... buff, esto en un tercer piso, podría darme una buena hostia. Pero venga, no le doy más vueltas; es evidente que todo es real, aquí estoy, charlando con vosotros tan a gusto. Venga, nos vamos al parque. ¿Y para qué había abierto yo el armario? No recuerdo. Es absurdo vestirse. Portando ya este lustroso plumaje no necesito ropa. ¡Qué gusto! Un repentino optimismo me invade. Con sumo placer extiendo mis alas al salir por la ventana. Y ya vuelo...
 
 

Wednesday, 8 February 2023

Con mucha calma





Soy como un reloj; un reloj de los antiguos, no hay circuitería digital en mí, qué va, todo es mecánico. Tengo una maquinaria diminuta y precisa a la que doy cuerda todos los días, ella se encarga de transmitir vida a mis manillas.

Cuando miro hacia atrás, recuerdo lo largas que eran aquellas tardes de domingo. Comiendo el bocadillo sin parar de jugar con mis vecinos, al rescate, a tula, al escondite... Deprisa giraba entonces mi manilla más fina, una vuelta y otra, siempre aprovechando cada instante al máximo, cabían tantas cosas en cada tictac...

Luego me hice mayor, y fue al ser padre cuando, de tantas vueltas dadas, aquella manilla delgada y larga, mi segundero, se desprendió. A partir de entonces han sido los minutos, tan escasos siempre, los que marcaron el compás diario, empujándome constantemente aquí y allá; el café; el coche; ¿por qué no cambia ese maldito semáforo ¡que llego tarde a la oficina! Luego corriendo de vuelta a casa; el baño de los niños; ¿qué os hago hoy de cena?

Ahora soy abuelo y acabo de perder otra manilla, mi minutero. No puede ser, se habrá caído en la mesilla de noche, a ver... pues no; tal vez en el lavabo... tampoco. Nada, tendré que acostumbrarme a vivir sin ella. Ya sólo me queda una, una manilla corta y ancha; bueno... esta se mueve con calma, con mucha calma. Parece fuerte y, pensándolo bien, ha dado muchas menos vueltas que las otras dos, seguro que me durará más.